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Proponemos
al viajero que deje volar por unos instantes la imaginación, para
así adentrarse en la senda que un día recorrieron los monjes cistercienses
de la abadía de Bonaval y los frailes del convento franciscano
de Tamajón, en su celosa misión de velar por la salvación eterna
de sus pobladores, entonces castellanos nuevos.
El itinerario
forma parte del G.R.-10 (sendero de gran recorrido que une Puçol
con la sierra de Francia).
Salimos
desde la Plaza Mayor de Tamajón, por una travesía hacia la calle
de la Picota. A la derecha, un gran escudo preside la noble casa
de los Montufar.
Cruzamos
la calle de la Picota y seguimos la travesía, girando a la izquierda.
Estamos en el antiguo emplazamiento de Tamajón.
En la
Callejuela de la Muela, se intuye lo que en otros tiempos fueron
calles y casas.
Salimos
al camino de la Calzada. Tras pasar la antigua fragua; un pequeño
puente "las puentecillas"cruza el arroyo de las Damas. Siguiendo
el camino, en un altillo se encontraba una de las cuatro cruces
que presidían cada una de las entradas a Tamajón, y de las que
únicamente se conserva la situada en la carretera de la Virgen.
Paseas
ahora encajado entre encinas y paredes de parcelas antaño cultivadas.
A la derecha en el alto, vemos el depósito y la boca del túnel.
Tras una media hora de camino, una retorcida encina nos deja ver,
a la derecha, la casa-almacén del Guarda del polvorín. El polvorín
se encontraba detrás de la casa, entre las encinas. Llegamos
a la cantera, explotada durante la construcción del pantano del
Vado. Cruzamos el arroyo y unos metros más adelante vemos, en
lo alto de una loma, el Castillejo, antiguo emplazamiento árabe,
del que se conserva una pared. Pasamos el molino de las Huertas(
propiedad privada) y llegamos a la raya de separación de los términos
municipales de Tamajón y Retiendas.
El
ruido del agua nos acompaña a partir de ahora; este agua de arroyos
y manantiales fue canalizada para regar las huertas de Retiendas.
La vegetación se hace muy espesa y nos impide apreciar lo que
en su día fueron fértiles huertas.
Llegamos
a Retiendas, tras dos horas de camino. El paisaje calizo de Tamajón
da paso a las terreras rojizas en Retiendas, barrio anexionado
a Tamajón hasta el S. XIX. Una vez aquí no podemos dejar de visitar
las ruinas del Monasterio Cisterciense de Bonaval, fundado
en 1164 por Alfonso VIII. Su lamentable estado no nos impide imaginar
su esplendor medieval. Además no puede pasarnos desapercibido
el bello espectáculo natural,
a los pies del río Jarama.
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