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Salimos desde la plaza
Mayor de Tamajón por una travesía hacia la calle
Nueva. A unos metros un cartel señala Muriel, nuestro destino.
Podemos ver a la izquierda el Convento Franciscano,
mandado construir por María de Mendoza y de la cerda allá
por el S. XVI. Hoy solo se conserva en pie el muro frontal. Justo
en frente vemos la fábrica de vidrio, que produjo cristal
azulado hasta el S. XIX.
Tras pasar la Fuentecilla una curva en la carretera
nos deja ver la Laguna. En el camino que sale a la derecha de
la carretera nos dirigirá hasta Sacedoncillo. Algunas referencias
son: un chopo solitaria (Chopo Calca) y a continuación
dos chopos entrecruzados.
El desdibujado camino atraviesa el pequeño
barranquillo de Valdemojón por un antiguo paso de losas
de piedra.
Ahora, un camino ancho, La cañada que
nos llevará a Sacedoncillo, pueblo abandonado poco después
de ser bombardeado en la Guerra Civil. Escondida en un pequeño
barranquillo hacia el Norte, la fuente de la Teta. Su caño
es un obus de la guerra civil. Bajamos hacia el arroyo de Sacendocillo,
un desmontado puente de pizarra indica por donde proseguir la
ruta a Muriel.
Poco a poco el valle encajado del rio Sorbe nos
dejará ver sus recortadas pizarras repletas de verdosos
líquenes.
El paraje cercano del Castro delata el probable
origen celta del asentamiento. ¡¡Llegamos a Muriel!!.
Recorre sus calles, su sencilla iglesia, el lavadero y la fuente...
Desde el bar el mirador de Muriel, el camino
baja hacia el rió. Desde el altillo de la cueva de la Morena,
puedes observar a la izquierda las formaciones calizas en cuesta,
riscos y oquedades.
Recorremos el antiguo camino que comunicaba
Muriel y el pueblo de Beleña. Bajo el camino, entre rocas,
una oquedad: es la cueva del Gorgocil, la mayor parte del año
tapada por las aguas del embalse de Beleña.
Subimos un pequeña cuesta donde apreciamos
vigilantes la Peña del Fraile, Peña Gato. Nos encontramos
en el estrecho de Peña Cabra. Notamos que esta parte del
camino esta empedrada y así seguirá hasta llegar
a Covazúcar. Hay que atravesar esta zona y bordear el pantano
de Beleña para llegar a la ermita, situada sobre Peña
Bermeja. En la otra orilla Peña Capón.
La antigua ermita de Peñamira tapada
por las aguas del embalse, guardaba una antigua talla románica
de la virgen con el niño en las rodillas, desaparecida
en la Guerra Civil. El zócalo de cantos de la ermita procede
de un antiguo corral de ganado. En el interior sillares y arcos
de la antigua ermita. La romería de la ermita es el último
sábado del mes de Mayo.
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